UN CURSO DE MILAGROS SEXUALES

Una maestra de Un curso de milagros a la que siguen miles de estudiantes en sus talleres presenciales, en sus videos on-line y en sus grupos de WhatsApp, me respondió a una pregunta que le hice en privado sobre la sexualidad.  Su respuesta, según creo recordar, fue la siguiente: “No necesito la sexualidad y aconsejo a mis seguidoras que solo la practiquen si aún tienen pareja y su hombre todavía está en la etapa de necesitarla”. Hoy, en una conversación muy interesante con mi pareja después de haber disfrutado juntos de una experiencia de fusión íntima haciendo el amor, recordé esta conversación con aquella maestra.

Encuentro cierta analogía entre su respuesta y la mentalidad que se inculca a la mujer en los ambientes puritanos machistas, donde se espera de la fémina que no demande el gozo de una práctica sexual sana y que, sin embargo, se muestre dispuesta en todo momento a someterse a los deseos sexuales de su macho. Si mi analogía es acertada, significa que esta maestra no enseña el amor al templo físico del espíritu que es el cuerpo, sino que incurre en el mismo error que las religiones populistas, que siguen adorando los principios morales de comportamiento mediante el rechazo de lo que consideran actos guiados por el demonio.

Otro maestro de Un curso de milagros, durante una conversación, me comentó que hacía 10 años que no tenía pareja y que su vida sexual se ha limitado durante esta década a un par de escarceos momentáneos. Al menos, eso entendí yo. Me perece algo “sospechoso” porque este método de entrenamiento mental se basa principalmente en la práctica a través de las relaciones personales. La relación de pareja es la de mayor potencial para este aprendizaje y la sexualidad es su característica más importante. Santificar este mundo significa, para entendernos en pocas palabras, hacer lo mismo que hace la gente corriente pero hacerlo bien, con amor y experiencia.

Un maestro de un curso de milagros está, desde mi sentir, poco menos que obligado a mantener una relación de pareja y a demostrar públicamente que su relación es santa, es decir, que funciona con cordialidad, sentido del humor y apoyo mutuo. ¿Qué mayor muestra y ejemplo para los estudiantes que comprobar, con sus propios ojos y corazones,  el funcionamiento natural de una pareja, aquella que se cuida tanto que es capaz de ir perdonándose, sobre la marcha, los aspectos que cada una de sus personalidades aporta al desarrollo paulatino de la relación? Este es el reto real y, sin embargo, lo menospreciamos. El salto a la espiritualidad se da desde aquí y no antes.

Es un viejo truco del ego hacerse pasar por el Espíritu Santo mediante la negación del cuerpo y del mundo, adoptando una pose que parece trascender la materia y un lenguaje especial que deja claro que el resto de los mortales viven todavía en la ilusión de percibir cuerpos y satisfacer necesidades mundanas con placer. Los milagros sexuales consisten en reconocer la culpabilización que se hace de la parte sexual del cuerpo, y perdonar el rechazo de su poder transformador o la idealización de su capacidad unificadora. El efecto de esta profunda toma de conciencia y humilde entrega es una sexualidad genital abundante en cantidad y calidad con la pareja.

Si en tu vida no se da este efecto, te sugiero que te preguntes por la causa y reflexiones sobre los deseos que te gustaría materializar. Uno de ellos puede que sea la santa y loable misión de co-crear una relación de pareja y ofrecérsela a Dios a través de vuestra relación con el mundo y la humanidad. Una conquista como esta se convierte en un faro con el que guiarse y un puerto seguro en el que fondear para aquellas almas buscadores que transitan por la inmensidad de la zona intermedia entre la mentalidad convencional y la auténticamente espiritual. Es una zona donde abundan los libros, cursos y técnicas de salvación. Son herramientas valiosas pero insuficientes.

Si quieres tener buen sexo, búscate una pareja con quien compartas una mentalidad basada en la práctica de valores humanos y dispuesta a involucrase en un experimento radical de autoconocimiento. Hay mucha gente de la NUEVA ERA practicando los postulados del llamado NUEVO PARADIGMA que intuyen los cambios vibracionales de la ERA DE ACUARIO. La espiritualidad es paradójica y el aspirante espiritual que, por un lado ha aprendido a sublimar la líbido, por otro atrae la conexión física íntima desde su Ser divino con otro mortal. Lo uno te lleva indefectiblemente a lo otro. Sin lo uno lo otro no se cumple, y sin lo otro lo uno se queda corto.

Consejos finales que no me pediste: Tarde o temprano tendrás que pasar por la experiencia de una pareja que compagine el vínculo afectivo típico del enamoramiento con la independencia personal típica de una adultez sana. Cuanto antes lo hagas antes lo podrás trascender. No tengas una vivienda a medias con tu pareja, cada uno con su espacio independiente. No tengas hijos, el planeta no les necesita ahora y sin ellos podrás centrarte en tu compañera o compañero. No te cases, el gobierno no tiene nada que ver con vuestro plan. No pases mucho tiempo lejos de ella ni todo el tiempo con ella. Mantente abierto a que dure toda la vida o se acabe mañana mismo.

Todo lo que he compartido hasta ahora es solo una reflexión basada en mi experiencia humana, que es una insignificancia comparada con la sabiduría del universo. No pretendo sentar cátedra ni convencer a nadie, aunque, por mi estilo de discurso, pudiera parecerlo. Es un estilo arriesgado que resume en pocas palabras un tema complejo que remueve mucho a casi todos. Quizá haya personas tan evolucionadas que hayan trascendido el sexo, los maestros ascendidos lo hicieron. En fin, esto es solo una llamada a que tú, amable lector, te detengas un momento a meditar sobre tu situación. Es, sobre todo, una apasionada invitación a que te perdones sea cual sea esta.

Ulises Libre en Madrid a 21 de octubre de 2018

 

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