Abrazando al Amor que todo lo abarca

Vengo del encuentro de Amma en Valencia. Han sido 3 días, 4, 5 y 6 de diciembre de 2017. Era mi primera vez. Tengo fresquitas mis sensaciones y los pensamientos vividos allí. Con respecto a mi estado energético sutil, mi percepción es que, más que imbuido de una vibración superior a la que llevaba cuando llegué, me siento contaminado por un ambiente grupal que mi mente identifica como el propio de una religión institucionalizada, es decir, como una idolatría. Su “abrazo” me pareció más bien un acto de sumisa adoración. La posición del cuerpo del abrazado debe ser tal que no parece una relación entre iguales. De hecho, solo puedes arrodillarte exactamente donde te marcan y esperar a que ella haga su gesto automatizado de juntar su rostro a la parte superior del tuyo mientras permaneces mirando hacia abajo los pocos segundos que dura este acto reverencial.

Ella es la que se supone que tiene algo que darte que tú no posees y que lo hace de forma altruista. Energeticamente hablando, no lo creo así. Aunque no pagas por ello una cantidad de dinero, sí que cedes tu poder ante una autoridad superior renunciando a tu capacidad para retroalimentarte mediante los abrazos que podrías compartir con, por ejemplo, las personas que esperan con el tícket a ser agraciados con su toque especial. Por otra parte, mientras llega tu turno tienes la opción de comprar a un precio caro una enorme cantidad y variedad de objetos, incluidas sus fotos. También puedes ir a comer en uno de sus puestos dentro de la gran carpa-comedor. Los beneficios económicos son enormes y el ejército de voluntarios que se prestan a apoyarla durante uno sola de sus visitas se cuenta por cientos. También hay ceremonias, masajes, música en directo, venta de su agua bendecida y mensajes por megafonía.

Bendigo cada uno de los beneficios materiales de la extensa ayuda humanitaria que ofrece en India y en otros países. Sin embargo, la riqueza también se mide por el tipo de relaciones personales que fomenta y la intención que hay tras las acciones. Por lo que me han dicho, en el sistema de gobernanza de su organización la autoridad incuestionable es ella. Incluso dirige el cotarro respondiendo a su lugarteniente mientras sigue dando “abrazos”. Su patrimonio incluye las horas de trabajo gratuitas de su extensa red internacional de voluntariado, que se levantan muy temprano para cumplir con las tareas asignadas. A todos nos llama hijos. Sus mensajes son una astuta mezcla de no-dualidad y buenismo (1). Si no has aprendido a discernir entre ellos, se mezclarán en tu mente dando la impresión de partir de una misma fuente común elevada y activarán tus resortes internos de manera que te atraiga a su servicio.

Este programa de adiestramiento para crédulos bienintencionados no es ninguna novedad. Ha ido perfeccionándose a lo largo milenios por todo tipo de sectas que se han aprovechado de las ideas de los visionarios. Su modus operandis sirve para que miles de millones de seres en evolución encuentren un territorio donde compaginar, por un lado una vida ordinaria de sometimiento a un sistema social alienante, y por otro una fórmula mágica que tranquilice sus conciencias y calme temporalmente sus aspiraciones evolutivas naturales. Resulta consolador para un estilo de vida tan mercantilizado, donde todo está en venta y la lucha por la supervivencia es constante, reservar una pequeña parte del tiempo a ejercer la caridad a través de una autoridad externa que parezca de fiar y a representar un pequeño rol social que apacigüe el odio que sentimos hacia la parte de nuestra existencia que no tiene sentido.

La forma dualista de entender el funcionamiento de la mente propia de las metodologías que pretenden aumentar el lado “bueno” del ser humano luchando contra el “malo” no refleja la verdad. Tampoco las que reniegan de las emociones llamadas negativas y de las vibraciones oscuras, las que “perdonan” desde su púlpito de superioridad, las que nos convierten a su negocio convenciéndonos de que seremos los primeros y máximos beneficiados, las que pregonan la libertad y el amor mientras te encadenan con normas internas y jerarquías verticalistas, las que anuncian a bombo y platillo los poderes milagrosos de su santa y la exhiben con una corona dorada, y las que no saben cómo funciona realmente el organismo humano ni tan siquiera aplican profundamente la idea hinduista de karma. Aún así, el “Ammaismo” forma parte del largo camino de aprendizaje de quienes siguen necesitándolo.

Ayer miércoles, el día más importante de los tres, estuve por la tarde con dos amigas en la playa de La Malvarrosa. Se bañaron desnudas mientras yo cantaba animadamente con la guitarra. Luego fuimos al Pabellón de Deportes del evento. Una larga cola esperaba ansiosa a que abrieran sus puertas y conseguir el número para recibir el contacto físico de la reina del show nocturno. El gentío fue ocupándolo todo y nosotros nos refugiamos en el solitario comedor. En su pantalla gigante retransmitían a grandes voces su salida al escenario mientras nosotros, sentados en uno de los bancos centrales, entrábamos juntos en un profundo, cálido, sensual y conmovedor abrazo que duró más tiempo que el sermón de “mamá”, lo menos una hora. Fue un acto de sanación energética no premeditado que limpió ese entorno enrarecido. Miles de almas adentro mendigando unos segundos con ella y nosotros henchidos de amor sin sexo.

Fue espectacular, y nadie se enteró salvo nosotros y los camareros. ¡Bravo! Fue la manera de equilibrar con nuestro granito de luz ese teatro de marionetas, sin que pensáramos en salvar a nadie ni ganar méritos. Lo hicimos y punto. A continuación, ese espacio etérico generado por nuestra apertura, vulnerabilidad, entrega y placer fraterno se inundó con la tropa que, convenientemente discurseada, abarrotó el lugar en cuestión de minutos. La algarabía era tremenda y por megafonía seguían bombardeando con mensajes grandilocuentes. Cenamos y me despedí. Si en lugar de irme hubiese entrado de nuevo en ese circo religioso ambulante, en ese velatorio de desposeídos que duraba hasta el amanecer, a buen seguro que la enfermedad o la locura me habrían sacado a tiempo para no caer en brazos de Amma rogándole que me firmara un autógrafo o me bendijese la calva. ¡Gracias! Todo ha sido perfecto.

Para finalizar, si piensas que está crítica está llena de juicios contra Amma, quizá sean tus juicios contra quienes se atreven a manifestar su opinión los que te llevan a pensar así o tus miedos a reconocer la parte de tu mente que está basada en falsas creencias acerca de lo que es y lo que no es espiritual (2). Es imprescindible sentir profundamente nuestra necesidad de pertenencia y el pánico a ser excluidos de la tribu que sea. Tenemos que desenmascarar la parte de nuestra imagen social que lucha por esconder nuestro lado oscuro y entrar en el inconsciente con los ojos bien abiertos. Solo así podremos atravesar todas sus capas y llegar por fin a tomar conciencia del amor que todo lo abarca (3). No nos vale sustituir el miedo al rechazo de quienes abanderan las ideas del viejo paradigma por el terror a que no nos quieran tampoco los “iluminados” de la Nueva Era y sus seguidores. Tus miedos son la clave.

Notas:

(1) El buenismo es cualquier filosofía que trata de mejorar la personalidad individual o el mundo desde una perspectiva dualista basada secretamente en la culpabilidad, el miedo al castigo y la necesidad de encontrar una excusa en el futuro o en el pasado para no sentirse en paz en el presente, o para fingir que la paz la produce el esfuerzo personal por conseguirla. El buenismo es un ídolo que esconde al arquetipo de la sombra de Carl Gustav Jung. Ambos van siempre juntos. https://es.wikipedia.org/wiki/Sombra_(arquetipo)

Más opiniones y enlaces relacionados con el tema de Amma en:

http://constelacion-de-falsificadores.blogspot.com.es/2012/11/amma-y-sus-abrazos-mercantiles.html

http://laaventuradepabloyelena.blogspot.com.es/2015/12/el-ashram-de-amma-nuestra-experiencia.html

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Juicio_de_valor

http://www.objetivobienestar.com/critica-constructiva-y-destructiva-aprender-a-diferenciarlas_11481_102.html

(3) Para relacionar esto con Un Curso de Milagros ir a la sección V. El concepto del yo frente al verdadero Ser del capítulo 31 del Texto –páginas 739 a 744.

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