Mis raíces, mi “neptunización”, algo sobre mi comienzo en el sendero espiritual y mi ahora del 2017.

Mi familia es de origen andaluz, concretamente de Huelva. Mi padre eligió el nombre de Ulises para mí. Hace unos años consulté a un numerólogo y, según me dijo, soy un 22. Este número significa, entre otras cosas, que vengo con potencial para convertirme en maestro de maestros. Traigo varios números kármicos, el 4, el 6, el 7 y el 9. El 4 me lo he trabajado en profundidad y actualmente he conseguido establecer un anclaje geográfico en mi actual vivienda. Esto me permite ejercer mi función humanitaria y de servicio mediante un estilo de vida nómada, pasando temporadas fuera de mi hogar sin entrar en conflicto interior. Tengo la impresión de que me estoy convirtiendo en un Rolling Stone de Un Curso de Milagros, yendo de ciudad en ciudad a lo largo de España. Vivo al lado del mar Mediterráneo, esto, según mi análisis numerológico, es importante para mi karma 12/3.

Nací el 31 de octubre de 1959 en un barrio típicamente castizo de Madrid, en Chamberí. Mi padre enfermó en Huelva y se trasladó a un sanatorio de la sierra madrileña. Toda la familia le seguimos. Para mi, ha sido importante nacer y criarme en una ciudad grande. Prácticamente no he conocido a mi padre, murió enseguida. Mi signo zodiacal es escorpio y he estudiado mi carta natal para encontrar información sobre el mapa de mi actual encarnación. He venido con mucha fuerza ascensional y, a la vez, con muchos retos que superar. Ha sido una elección muy arriesgada y me doy cuenta de que estoy recibiendo mucha ayuda para sacar mi plan adelante.

 

Una de las características definitorias de mi camino en este mundo tiene relación directa con el planeta Neptuno. Mi Neptuno tiene un emplazamiento importante al estar prácticamente alineado con Mi Sol y mi Marte, y en sextil con Saturno en Capricornio y con Plutón en casa 12. Esto significa que estoy “neptunizado”. Las características que se le atribuyen a este emplazamiento son: conciencia muy abierta, estrecha relación con la profesión de psicólogo y contacto con el inconsciente colectivo. Mi mente es muy receptiva y me es fácil captar los sentimientos de los demás. El neptuniano puede llegar a convertirse en un poseedor del secreto más profundo de la vida: el porqué del comportamiento de las personas.

El riesgo que entraña estar neptunizado es que el hundimiento en las aguas del inconsciente colectivo lleva consigo la disolución de la personalidad individual y navegar a la deriva en medio de un mar de confusiones. Alguien con un fuerte énfasis neptuniano podría quedar apartado y confinado en hospitales psiquiátricos, puesto que, no sólo tiene que entrar en contacto con el inconsciente colectivo, sino que necesita asimilarlo en su consciente. Lo quiera o no, de una forma u otra, empezará a darle expresión, y los demás, al ver el peligro del inconsciente colectivo reflejado en la actitud de esta persona, le tratarán como un extraño o bien querrán someterlo a su voluntad, puesto que la expresión directa de este material arquetípico les está prohibida incluso en su forma más positiva, a no ser que pueda expresarlo desde un nivel espiritual que sea asimilable para la conciencia de quienes temen conectar con su propio inconsciente personal. Si en su trayectoria vital consigue acceder a este nivel espiritual, el caudal de sabiduría que podrá comunicar será de gran valor y profundidad.

A partir de mis 28 años, es decir, al final de mi cuarto ciclo vital, mi mente se desbordó debido a un estilo de vida poco apropiado para mis dones y talentos. Era funcionario administrativo y vivía con una madre empeñada en que fuera normal. Mis estudios artísticos quedaron frustrados y mis lecturas de psicología humanística chocaban frontalmente con la parte de mi mente que se esforzaba por ser un buen hijo. El resultado fue un proceso de inmersión en mi inconsciente a la búsqueda de las respuestas y los recursos necesarios para afrontar una crisis existencial que ponía en peligro hasta mi propia supervivencia física. Estuve hospitalizado en varias ocasiones, sometido a tratamiento psiquiátrico y a una fuerte medicación que conseguía dulcificar ligeramente un estado anímico enormemente deteriorado. Puedo expresar en pocas palabras esta etapa de paso diciendo que he visitado el infierno, y que he conseguido milagrosamente volver sano y salvo de esa experiencia devastadora.

Mi neptunización me ha llevado a querer atravesar este desierto como única manera para conectar con mi esencia divina. Mi quinto ciclo de 7 años, entre los 28 y los 35, lo pasé sumergido en estas profundidades. Ahora lo agradezco y me doy cuenta de que es mi mayor aprendizaje vital, mucho más importante que todos los libros, los maestros y los cursos que me han guiado por el sendero del autoconocimiento. Es por este motivo que me atrevo a usar en mi publicidad el calificativo de maestro espiritual. No he acumulado prácticamente ninguna acreditación académica que certifique mi cualificación profesional. Poseo tan solo un master de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) en diseño de ecoaldeas. Sin embargo, me siento preparado para ofrecer mi colaboración desde esta posición en la que me encuentro. Es algo excepcional que alguien con un rango social tan bajo debido a un diagnóstico médico de una enorme gravedad tenga la osadía de anunciarse como yo y sostener dignamente esa posición al ejercerla mediante charlas e intensivos para grupos de estudiantes de Un Curso de Milagros, para aspirantes espirituales en general y para todos aquellos que sientan el impulso irrefrenable de mirar hacia dentro de ellos mismos.

Respecto a mi aprendizaje externo, he asistido a muchas reuniones durante los últimos 25 años. Mi relación con UN CURSO DE MILAGROS data de 1994. Asistí a varios de los talleres que la traductora del libro al castellano ofreció en España durante los 90´. Rosa María Wynn fue una gran maestra que cumplió con su papel hasta el final. Empecé a enseñar en 1996. Estuve en un centro especializado de Estados Unidos llamado The Endeavor Acádemy para seguirme formando y organicé visitas de sus maestros. Me mudé desde Madrid a Castellón para construir y fundar un centro rural dedicado a la práctica de este método. Estudié por mi cuenta psicología transpersonal y enseñanzas complementarias. Actualmente estoy ubicado en Alcossebre (Castellón) y me dedico a mi función pública a tiempo completo. Después de un periodo de descanso profesional que ha durado varios años, comienzo una etapa en la que viajaré por el país para compartir mi vivencia con grupos interesados en su crecimiento transpersonal.

Hay muchos más datos importantes que podría contar y que irían precedidos por una breve explicación numerológica o astrológica, pero no me parecen tan esenciales con respecto al propósito de este sitio en la red y de mi imagen pública como para incluirlos en este resumen. Quizá más adelante añada algo más en esta misma pestaña. Gracias por leer una historia tan perturbadora.

Ulises Libre en Alcossebre a 07 de septiembre de 2017.